viernes, 16 de marzo de 2018

CASCADA EL PEDROSO, O LA GITANA.

En la tarde del 15 de marzo, en una pausa de las lluvias que venían azotando la Península, tuve a bien acercarme con un amigo a Puente del Arzobispo, donde pasado el imponente puente, dejamos estacionado el coche frente a un panel informativo colocado por la Junta de Extremadura, pues nos encontramos en tierras extremeñas. Tomamos la margen izquierda del río Tajo en sentido Oeste por un camino que se transforma en vereda en el último tramo, sin bien, hicimos una parada para fotografíar el puente que dejamos atrás con el enorme caudal, también pusimos el foco de nuestras cámaras en los molinos a la orilla del río, la fuerza de la corriente del agua es impresionante, por encima de la presa ruge con fuerza, la tajea de desagüe aparece totalmente superada, y el molino contiguo casi se muestra sumergido, todo un espectáculo captado por el visor de nuestros móviles complementado con el almendro florido. Seguimos caminando por la margen izquierda del río, muchas esparragueras crecen por estas tierras, chaparreras, retamas y orquídeas  también se dan cita. La gama de verdes se muestra refulgente, ¡qué suerte! no llueve, caminamos hacia el Oeste, avistamos unas lanchas de piedra planas aún mojadas, con un hito de piedras superpuestas que indican el camino que nos conducirá hasta el abismo, una hondonada en medio de la quebrada, entre verticales paredes pétreas, con torreones en sus alturas excelsas, destaca "El Burcio" como el más lúcido; pero a medida que vamos bajando la emoción se va incrementando, avistamos desde las alturas el salto del agua y su bravura, la corriente del río Pedroso se descuelga al llegar al escalón pétreo y las aguas braman, se tornan blanquecinas las que antes eran achocolatadas, como la nata sobre el dulce caramelo son sus espumas; mientras un rugido ensordecedor va en increscendo cuando penetramos en sus adentros, ¡qué pasada! sobran las palabras, es tiempo de disfrutar y fotografiar: la cascada, el humear del vapor del agua, el tobogán, el bruñido del granito y sus recovecos, el salpicar del rápido, su cadencia, el fluir como una constante ante nuestra presencia...la belleza como esencia. ¡Ojalá las imágenes logran transmitir tanta belleza!
La cascada del río Pedroso, o también conocida como la Gitana, se encuentra en el término del Villar del Pedroso (Cáceres), al otro lado del Puente que se levanta sobre el río Tajo en la localidad toledana del Puente del Arzobispo, y se llega por un camino, que se reduce a senda, cuyo trazado se ciñe a la margen izquierda del río Tajo hasta la confluencia con el río (arroyo) El Pedroso, que desemboca en el Tajo. Ruta: senderismo o mtb, distancia aproximada de unos 2 km, tiempo aproximado de 20 minutos a pie. Sensaciones: espectacular tras las lluvias.

























 

domingo, 4 de marzo de 2018

EL ALMENDRO MÁS FLORIDO




Un domingo más, en el Centro, lugar de encuentro, siendo las 9 horas, día 4 del mes de marzo, media docena de caballeros mtb veleños, los más osados y fieros, desafiando a las inclemencias del tiempo, inician la partida en busca de aventura, que tras las lluvias caídas y el mal estado de los caminos embarrados, ponen rumbo al camino natural del río Tajo, que comprende en uno de sus tramos a la afamada "Vía Verde de la Jara", con inicio en la vecina Calera. Por tanto, hacia allá nos arreamos a lomos de nuestras burricletas, a lo lejos el cielo clarea y de nubes se despeja, en busca del camino de Calera, que frente a la Casa de Postas, parte en línea recta, tras salvar por el puente la autovía A-5. Mientras avanzamos por el camino ancho, observamos el mal estado, agua y barro por todos lados; y para disgusto, tanto nuestro como de nuestras parejas, nos ponemos de barro hasta las orejas (comentarios en el grupo del error por la mala elección ) Llegados a Calera, enlazamos con la Vía Verde de la Jara y de La Serena (el ferrocarril pretendía comunicar con Villanueva de la Serena), el firme alquitranado se halla en buen estado y muy ligeros avanzamos, apenas miramos a los lados, en las cunetas mucho agua se concentra; pero cómo no mirar para deleitarnos al contemplar las orillas verdear, con distintos tonos y matices, con las cabezuelas de flores de brillantes colores. Atravesamos un tramo con los almendros alineados a ambos lados, las lluvias continuas caídas han desflorado sus copas, cuyos pétalos se hayan alfombrando el asfalto, tiñendo de vivos colores en tonos blancos y rosáceos el firme de la vía, por el que marchamos desplegados tras el abanderado, que con su capitana encabeza la marcha de la escuadra veleña al son de trompetas y cornetas -sustituidas en esta ocasión por el dueto canto de la curruca y el carbonero-; sin embargo, me recuerda una de las escenas de la película "Escálibur" cuando los caballeros de la mesa redonda cabalgan al galope en busca del Santo Grial, con la música del Carmina Burana de fondo, mientras los árboles, de pétalos cuajados, les hacen los honores soltándolos a su paso para engalanar su marcha triunfal. Atrás quedan las fincas de Tórtolas, Silos y El Arco, algún desprendimiento de tierras y piedras se aprecia en la entrada de los dos túneles que hay antes del encuentro con el espectacular viaducto sobre el río Tajo (reculaje del embalse de Azután). Sobrepasamos el kilómetro 13 de la vía, donde se halla una zona de descanso con paneles y bancos, y seguidamente nos acercamos a los campos de almendros, miramos pero no nos paramos, el ritmo va aumentando y me voy descolgando; mas no me importa, me impresiona los altos taludes rocosos de las trincheras abiertas para la línea del ferrocarril. Algún compañero vuelve a mi encuentro, me anima y la capitana, que parecía aletargada, se activa y en la lejanía se divisa el túnel que da entrada a la estación de Aldeanueva de Barbarroya, una balsa de agua anega todo el ancho de la vía, que vadeamos con cuidado. Aquí hacemos un alto, sacamos las viandas, nos alimentamos y comentamos. Tras el pequeño descanso, iniciamos la vuelta con las pilas repuestas, además con el desnivel a favor se rueda mucho mejor; pero ...según marcho, a mi derecha, despierta mi atención un imponente almendro cuajado en flor, sus ramas de blanco engalanadas, se desperezan al sol, que en esos momentos ilumina la campiña, y tras la lluvia brillan los colores como nunca; me gana su hermosura, he de parar y fotografiar, en mi mente se avivan los recuerdos de algunos versos: "A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas, 
compañero del alma, compañero" (M. Hernández)"
"Del monte en la ladera,
por mi mano tengo un huerto,
que con la primavera de bella flor cubierto..." (Fray Luis de León)

Pero dónde andas??? Me dicen mis compañeros, y les respondo con buen tono: cogiendo unas ramitas con flor, para engalanar a mi Capitana, miradla '¡qué guapa!
Reina la humedad, las flores entre las hierbas, empapadas de agua, los conejos corretean...Llegamos a la estación de Calera, salvamos la carretera por el nuevo puente de madera, después cruzamos la vía de ferrocarril con las burricletas a cuestas, enlazamos con el carreterín asfaltado del Canal hasta el cruce con la carretera Gamonal-Alberche, atravesamos la localidad de Gamonal y, en Velada, punto final. Ruta: 62 Km. Buen tiempo, todo un acierto, rondan las 12, hay tiempo, en la tasca del Maca, un vino y un pimiento (Jejeje...) 

domingo, 25 de febrero de 2018

A LA FLOR DEL ALMENDRO Y ¡OLÉ!

A LA FLOR DEL ALMENDRO 


Llegadas estas fechas, último fin de semana de febrero, como viene siendo tradición, un subgrupo de veleños nos coaligamos para ir a ver a los almendros. Siendo las 9;00 horas del día 25, a pesar de que algunos no compartían la idea, pues consideraban que aún era una fecha temprana, había hecho frío en la temporada y las flores, según ellos, no brotaban, decidimos un quinteto que era el momento, además, nos acompañaba el Presi, por cierto, partidario del evento. Así que nos pusimos en marcha hacia la Vía Verde de La Jara, en primer lugar, por la Cañada Real hacia la Casa de Postas, sentido Sur, salvamos la N-V por el puente elevado y el camino Calera tomamos; llegamos a la localidad calerana y con la Vía Verde enlazamos. Atrás quedan las cañas, higueras y zarzas que bordean la vía, los caños de las fuentes sin gota de agua, hasta toparnos a la derecha de la marcha con la sorpresa en una pequeña parcela, poblada de una veintena de almendros en plena floración. Descabalgamos de las burricletas y contemplamos: las flores blancas resplandecían entre las ramas iluminadas por los primeros rayos del sol matutino. Hemos tenido suerte, los primeros almendros se desperezan, se sacuden el frío y madrugan para dar la bienvenida a la primavera que se acerca. Tomamos las fotos para que quede constancia de lo que ven los ojos, mientras alguno, no resiste la tentación y se adentra con su burricleta en medio de la parcela, rodando entre los almendros alineados en hilera...Continuamos la marcha hacia el viaducto del río Tajo, circulando en algunos tramos entre los almendros en flor que flanquean la vía y aspiramos el dulce olor que desprende el polen de su flor; los conejos corretean a ambos lados, alguno permanece estático en medio de la vía sin apenas inmutarse, por lo que un chascarrillo sale de nuestras bocas: si parecen mansos, están "alelaos"...Pasamos frente a la estación de Silos y, poco después, atravesamos las fincas de Tórtolas y El Arco, muchos rabilargos pero ningún gamo, no avistamos ningún ejemplar de caza mayor; el primer túnel, con bastante claridad, un segundo túnel, donde reina la oscuridad...y el impresionante viaducto a continuación, también conocido por los lugareños  como Puente Amador, la sombra de sus arcos se proyectan sobre las aguas del río Tajo. En el otro extremo, donde han colocado unos bancos y un panel, hacemos un alto y nos reagrupamos; toca el avituallamiento, el descanso y los comentarios: ahí abajo, se ven las clavelinas blancas, en la zona de umbría...Mientras tanto, decido saltar del grupo y alejarme unos kilómetros más para poder contemplar unos cuantos almendros más; me detengo ante dos que están en plena flor, corto unas ramitas y las coloco allí donde puedo, engalanada queda "la capitana", mi nueva burricleta, ágil y ligera como una gacela...Doy media vuelta, con las "ansias" satisfechas, y retomo el padaleo con toda la fuerza que puedo, cuando vuelvo, ya no está el cuarteto, por tanto, acelero y acelero, pasados los dos túneles, me los encuentro; los comentarios: ¡qué rápido! Con esa burricleta nueva estás que lo revientas, jejejeje....Risas, fotos para la ocasión, con la bicicleta florida no hay quien se resista...y otras tonterías por el estilo, que resultan un aliciente y buena camaradería en buena compañía. LLegamos, de vuelta ya, a Calera, y aquí surge la duda, volver por el mismo camino o tomar una alternativa; al final, unos por un lado y otros por el otro (El Maca y yo, cruzamos la carretera de Calera por el puente de madera, cruzamos la vía del tren y accedimos al carreterín del Canal, por el que circulamos a buen ritmo hasta la intersección con la carretera de Gamonal-Alberche, nos desviamos en el cruce en sentido Gamonal, atravesamos la localidad y por el camino de Velada a casa llegamos. Preguntamos, pero el resto aún no había llegado, estuvimos esperando un rato, y poco después nos reencontramos, hablamos y en la tasca del Maca rematamos. Ruta: 54 Km. de Velada al Viaducto de la Vía Verde// Tiempo aproximado: 4 horas

















domingo, 21 de enero de 2018

LA RUTA DEL GAMO

Hacía bastante tiempo que no escribía sobre las rutas de mtb que venimos realizando cada domingo en el Club de Velada, pero en esta ocasión no he podido resistirme, la emoción vivida no puedo por menos que transmitirla.
El domingo, 21 de enero, a las 9.00 horas, en el Centro Médico, de la villa de Velada, nos reunimos los ruteros, entre las opciones presentadas, el LAGO HELADO del Dehesón o Jabalí, La Hinojosa y Valdepalacios; nos quedamos con la última, etapa llana por la campiña alcañizana y dehesa Oropesana. Por cierto, desechamos el Lago Helado, pues en los últimos diez años, el cambio climático ha hecho estragos y no lo hemos vuelto a ver "congelado"; en este sentido, sobrepasado mediados de enero y no hay rastro de los hielos, en concreto, esta mañana se presenta luminosa, soleada y sin apenas helada, destaca la ausencia de escarcha en la mañana temprana. 
Ponemos rumbo al destino archiconocido, del Gran Maestre el preferido, se trata de la finca del Sapo, a continuación Pozuelo y , por último Valdepalacios (restaurante conocido por sus estrellas "michelín"), con retorno por la Ermita de Peñitas, El Horcajo, Salabroso y Camino Real para a Velada  llegar. 
Me erijo en Adelantado Mayor y doy la salida al pelotón, por la Cañada Real Leonesa Oriental nos enfilamos hacia la Casa de Postas, a orillas de la N-V, para tomar la vía de servicio en sentido Alcañizo, pedaleamos a buen ritmo y con mi "capitana" voy abriendo camino -bici nueva, de carbono y muy ligera, atrás queda la indómita GT con tantas aventuras gloriosas-, alcanzamos La Venta de Pedrobanegas donde enlazamos con el camino de Velada-Alcañizo, los rayos solares van calentando y la mañana fresca se va atemperando. Ya en la inmediaciones de Alcañizo, mis "compis" detienen su ímpetu, tienen a bien hacerme los honores de que sea yo quien primero entre por sus calles y callejones, voy contando experiencias de antaño - el palomar donde nos colábamos cuando éramos niños para ver los pichones en los nidos; acompañados de las niñas de nuestra quinta, ¡qué recuerdos! en el oscuro rincón a la caza de un beso- . Atrás dejamos el pueblo, sorteamos el charco de un vado, y al camino de Puente del Arzobispo nos incorporamos, con lugareños nos cruzamos, que no identificamos, han pasado muchos años sin apenas contacto, A continuación, divisamos un cartel con las señas de identidad de la finca, se trata de "El Rincón del Sapo", dos percherones pastando, un conejo cruzando, el arroyo discurre a nuestro lado en sus márgenes numerosos chaparros, nos adentramos en la finca del Sapo tras cruzar el guardaganados, un encinar adehesado con pastizales y brotes verdes de cereales. De repente, un rebaño de gamos aparece no muy lejano, con nuestra presencia se han espantado y algunos se han arrancado, emprenden una veloz carrera en medio de la dehesa, entretanto, dos espectaculares gamos, con sus cornamentas aplanadas y enhiestas, bien formadas y cuajadas, salvan el camino con un salto olímpico, a dos metros de nuestras burricletas, que a todos nos deja con las "bocas abiertas", todos exclamamos: ¡qué pena no tener una cámara preparada para haberlo grabado! No obstante, quedará la imagen grabada a través de la retina en el desván de los recuerdos, pues a todos nos ha impactado y emocionado. Poco después, llegamos a una intersección de caminos, otro que viene de Oropesa, donde observamos que han colocado un hito de madera con el indicativo del Camino Real de Guadalupe, que discurre por estos hermosos parajes, de  encinares  bien conservados...Pululan los pájaros de árbol en árbol, distingo algún rabilargo entre tantos, y así llegamos a la finca de Pozuelos; aquí nos desviamos hacia El Torrico, en busca del restaurante Valdepalacios, con la carretera de Puente a Oropesa nos topamos y nos paramos. En este punto, surgen diferencias, por un lado, los que les gustaría seguir, y por otro, los que prefieren por la carretera acortar porque tienen premura para pronto regresar. La idea era continuar por la carretera local que se dirige hacia El Torrico y desviarnos por un camino que se dirige a Oropesa, atravesando varias fincas agropecuarias, con muchas encinas, entre ellas Corralejo, donde en el pasado avistamos unos buitres leonados dando buena cuenta de unos despojos de ganado; fue una pena no haber rematado la faena, pues optamos por la carretera rumbo a Oropesa. En la Ermita de Peñitas tomamos las viandas, mientras contemplamos su fachada de la puerta de entrada. Retomamos la marcha hacia Alcañizo, pegados a la vía del ferrocarril, flanqueados de siembras que verdean, nos despistamos y hacia Torralba nos encaminamos, un pequeño retroceso y de nuevo giramos en dirección a El Horcajo, después Salabroso, Camino Real de los Veratos, Carril de Las Mulas, Cornocosillo y...Velada. Distancia: 62 Km, llana, sin fotos.

jueves, 14 de septiembre de 2017

SENDERISMO Y ESPECTÁCULO: SUBIDA AL ANGLIRU

VUELTA CICLISTA A ESPAÑA 2017: SUBIDA AL ANGLIRU

En la mañana del día 9 de septiembre de 2017, nos disponemos a viajar en coche desde Oviedo hasta la población de Riosa con la intención de asistir al espectáculo deportivo más atractivo en el ámbito del ciclismo profesional dentro de la Península Ibérica: la subida al Angliru, un puerto de montaña de categoría especial, que en esta ocasión coincide con la etapa reina de la vuelta, también conocido en el argot de los ciclistas como el infierno. Tras dejar estacionado el vehículo, nos dirigimos a pie hasta Riosa, donde el Ayuntamiento había dispuesto unos microbuses para trasladar a parte del público asistente hasta la explanada de Viapará que se halla a mitad de la ascensión; sin embargo, tras una hora de espera, se nos comunicó por parte de la organización que no nos aseguraban plaza en el mismo, dada la larga cola de personas a la espera, por tanto, decidimos abandonar la cola y dirigirnos a pie al alto del Angliru. Atrás dejamos la población de Riosa y enfilamos la carretera que asciende, en principio, suavemente, y que a medida que progresábamos en la subida se iba incrementando la pendiente. Los primeros kilómetros resultaban agradables, con la vista puesta en el verdor del paisaje, con distintos tonos según la vegetación reinante: prados de siega con un verde claro, rodales de bosque en las laderas con un verde mucho  más oscuro que contrasta con el anterior, el verde de los manzanos que aportan otro colorido, casas rurales dispersas con su terruño anejo...De vez en cuando, una parada y una foto para recordar lo que nuestros ojos contemplaban, todo ello se acompaña con una charla animada. A su vez, una retahíla de cicloturistas, tanto con bicis de carretera como mtb, se dirigían al alto con pedaleo firme y denotando ganas, ilusión, disfrute; es decir, con aire festivo. No faltaban los grupos de caminantes, que acarreando sus neveras y viandas, iban derrochando bienestar, alegría, buen rollo, que contagiaban a los demás y caldeaban el ambiente; así, no faltaba un señor que equipado con sus botes y útiles de pintura iba decorando la carretera con variopintas pintadas, que hacían mención a la carrera y a los ciclistas participantes. El día amenazaba lluvia, y así fue, en un abrir y cerrar de ojos aparecieron raudas las nubes y nos cayó un fuerte chaparrón, gracias a que íbamos equipados para la ocasión y al poco escampó. Al cabo de dos horas, aproximadamente, alcanzamos la explanada de Viapará, donde la organización había establecido un área recreativa con carpa incluida, cuya estructura yacía esparcida por los suelos derribada por el viento. A partir de este punto intermedio, la gente se va posicionando a ambos lados de la carretera para el momento culminante del paso de la carrera, por cierto, penúltima etapa y la reina, un hito en el mundo del ciclismo, y que se ha convertido en un poderoso reclamo para los aficionados a este deporte -aquí se dan cita y encontramos a personas venidas de todos los lugares, tanto nacionales como extranjeros, enarbolando sus respectivas banderas: española, ikurriña, catalana, andaluza, extremeña, asturiana, colombiana, irlandesa, británica, francesa, uruguaya...Por cierto, también desplegamos la nuestra de "LA CABRA TIRA PAL MONTE" y nos colocamos la camiseta del club MTB VELADA, del que hacemos gala, incluidas nuestras mujeres que nos acompañan en el evento. Continuamos ascendiendo hasta alcanzar la célebre rampa de Les Cabanes, con un desnivel del 21%, de obligada parada para fotografiarnos junto al panel (empieza el infierno); tras lo cual, seguimos camino, las fuerzas de algunos/as van flaqueando y nos vamos separando, cada cual con su pareja, el cansancio es la consecuencia. De nuevo vuelve a llover, son cerca de las tres, decidimos que conviene ya parar, dar descanso a la mente y al cuerpo ingiriendo alimento; alguno/a de los integrantes del grupo (somos ocho) ya no puede más, y pese a los ánimos del más avezado en su afán de alcanzar La Cueña Les Cabres con su célebre "un kilómetro más", la respuesta de mi compañera no se hizo esperar: ya es la tercera vez que dices un kilómetro más y me empiezo a enfadar... no hay marcha atrás, elegimos el lugar y el momento para plantarnos con el equipamiento, a unos 4 km. del final de la etapa, hacia el km 10 de la subida aproximadamente, muy cerca de la rampa conocida como La CUEÑA LES CABRES, el tramo más duro de la subida con un porcentaje del 23%; pero, a la altura de una cerrada curva muy empinada, donde el olor a embrague quemado era notorio e intenso. Mientras tanto, llega la pareja de rezagados, El Maca despliega la bandera y las mujeres la sujetan (captada en tve), ya sólo queda esperar, unas dos horas según nos informan; por lo que dos de los integrantes deciden seguir adelante hasta llegar a la rampa mortal para la hazaña coronar y poder fotografiar, después se dejaron caer para situarse en la pancarta del Km 3 a meta para ser captados por la tve -hecho que ocurrió y se les puede ver -. Entre tanto, el cielo se encapota de nubes y vuelve a jarrear, en esta ocasión una buena tromba de agua nos cae encima, y desciende por la pendiente,  carretera abajo a todo trapo, inunda el firme y salva en algunas zonas el perfil térreo de la cuneta, nos protegemos como podemos, bajo el paraguas y con el chubasquero, la temperatura experimenta un descenso, notamos que pese al chubasquero algo nos hemos calado, y nos movemos arriba-abajo para no enfriarnos. Pasado un cierto tiempo, vuelve a clarear y las nubes se van, vuelve a lucir el sol y el firme de la carretera recobra el buen estado, prácticamente se ha secado, por lo que las condiciones son propicias para la subida. El Maca ha hecho amigos, y le dan a probar el buen vino, son con ricas viandas caseras de su tierra. Pasadas las cinco de la tarde, estando en vela, se empieza a escuchar el alborozo de los espectadores que se hallan unos kilómetros más abajo, lo que nos alerta de que ya están muy cerca; por fin, en el fondo de la recta, aparecen los motoristas abriendo la carrera, hay quien comenta que se trata de Contador, que viene escapado  y ha abierto brecha, se está aproximando y ya le divisamos, la gente agolpada en los laterales le jalea; empiezo a grabar con el móvil al líder de la carrera, eufórico y lleno de entusiasmo exclamo mientras grabo: "valiente, valiente, valiente..." "venga Alberto, venga valiente..." Se le ve muy entregado y que rueda con cadencia, va bastante destacado respecto al grupo perseguidor, compuesto por tres o cuatro, más tarde aparece Chris Froome bien arropado, también les grabo...La curva cerrada en la que estamos tiene un fuerte desnivel y los corredores se tienen que abrir para afrontarla, a los coches y motos que les acompañan les cuesta; van pasando corredores y más corredores, los espectadores aplauden, vitorean, jalean...¡qué gran espectáculo! ¡Es la etapa reina! Cuando giran en la curva los corredores miran a lo alto, no pueden evitarlo (van reventados), para ver que lo más duro aún les queda. También nosotros miramos  a LA CUEÑA LES CABRES en lo más alto de la ladera, petado de gente, está a rebosar, cuanta gente allí se concentra; mientras tanto, uno del pelotón nos deleita en plena ascensión con un brillante "caballito" y un montón de aplausos se lleva, otro gesticula con la mano demandando más aplausos y el público se vuelca, les anima, les jalea. Nos enteramos que Contador ha ganado, su segundo Angliru, toda una proeza; sin embargo, en la general queda el cuarto, del podio muy cerca, pero eso no le resta grandeza, porque ha peleado, ha dado espectáculo y con él hemos vibrado, una jornada inolvidable, espectacular, intensa...Más de cien mil personas, según nos cuentan, han asistido al maravilloso espectáculo y nosotros, los ocho, hemos disfrutado. ¡Hasta la próxima! ¡Bravo por los ciclistas, EL ANGLIRU y la vuelta!