KENIA: AMBOSELI-LAGO NAIBASA-MASAIMARA.
Viaje en avión desde Madrid a Nairobi con escala en Doha. Un trayecto largo de siete horas y media, aproximadamente, con desayuno y, más adelante, un picnic de mediodía; mientras tanto, el visionado de algunos documentales de naturaleza como entretenimiento. El aeropuerto de Doha impresiona por su modernidad y lujo de los escaparates de las tiendas. Y lo más llamativo, su oso amarillo gigante, peluche icónico del aeropuerto. Tras el transfers, despegue del avión de las aerolíneas "QATAR" con destino a Nairobi sobrevolando el golfo arábigo, en las proximidades al estrecho de Ormuz en plena crisis; pero viró la aeronave para cruzar la península arábiga y dirigirse al Continente Africano. Mientras tanto, trayecto de unas 6 horas con picnic típico y sesión de cine en pantalla pequeña, acompañado de alguna cabezada somnolienta. Llegada en la noche del sábado día 20 al aeropuerto de Nairobi, donde nos esperaba el guía y traslado al hotel para dormir.
Domingo día 21. Desayuno y salida hacia el alojamiento, en el Lodge Amboseli, por la autopista Nairobi-Bombasa, y después carretera de doble sentido. La conducción a cargo del guía, en todoterreno 4x4, complicada y peligrosa, con adelantamientos y maniobras a veces temerarias, con un código de conducción propio del país, por poner un ejemplo: la línea continua solo sirve para seperar carriles, por lo que si viene una moto de frente ha de desviarse al arcén, y pese a que se divise un vehículo en sentido contrario, confiado en la potencia del motor, se inicia maniobra de adelantamiento y se busca hueco entre camiones. Una auténtica locura, se aconseja a los occidentales evitar conducir, pues resulta una odisea con final incierto.
Tras unas seis horas de viaje, atravesando territorios Masai de paisajes de sabana africana, llegamos a la hora del almuerzo al Campamento Lodge Praro Amboseli, en el interior del Parque Nacional, en plena la sabana. Cuenta con numerosas cabañas bien equipadas, piscina, restaurante, cafetería, zona recreativa con bancos alrededor del fuego nocturno... Buena comida y estupendo servicio.
Tras el almuerzo, una hora de descanso y montados en el todoterreno pusimos rumbo, por la tarde, a la Reserva del Parque Nacional de Amboseli. En el trayecto tomamos fotos de jirafas y cebras deambulando a un lado y a otro del camino. En la entrada, mientras el guía gestionaba los tikes correspondientes de la visita, mujeres de la tribu Masai rodeaban el vehículo para ofrecer artículos de regalo, que resultaba un tanto agobiante.
Una vez dentro del recinto, encontramos una manada muy numerosa de babuinos de pelo en tonos verdosos, entre ellos, una hembra con su cría cargada a la espalda, sobre el lomo. Más adelante, antílopes mezclados con ñus y cebras. Por cierto, el vehículo estaba preparado con cuatro plazas de turistas, más el conductor, pero en esta ocasión y durante el resto del viaje sólo íbamos dos, mi mujer y yo; por lo que la relación con el conductor-guía era muy cercana y amistosa, facilitandonos mucho las observaciones y dándonos toda la información precisa, que requería cada momento.
Tuvimos la suerte de contemplar desde la distancia la grandiosa silueta del icónico Kilimanjaro, que se elevaba imponente hasta tocar en la engañosa perspectiva el talón azul del cielo. Destacaba la "gorra" de nieve que cubría sus altas cumbres. Fascinados por las vistas, grabada su imagen en nuestras retina, tomamos varias fotos de lo que estábamos presenciando para el recuerdo.
En el atardecer, nos acercamos a una zona húmeda de altos pastos verdes por donde deambulan y desfilan las manadas de elefantes. Se trata de uno de los mejores lugares para ver de cerca a los distintos ejemplares de elefantes: adultos (distinguir a los machos de las hembras), jóvenes y crías. Estuvimos un largo rato disfrutando de la escena, como la secuencia de la madre amamantando a su cría.
De regreso al Lodge Praro Amboseli, en el camino, volvimos a observar distintos animales de la sabana.
Tras la ducha y cena, optamos por pasear por el interior del recinto, delimitado con valla electrificada para evitar que se adentren animales salvajes del entorno. Mientras paseábamos, fuimos sorprendidos por la presencia de una pareja de elefantes adultos que se hallaban al otro lado de la valla, a escasos metros, e inmediatamente aprovechamos para sacarnos unas fotos con ellos en segundo plano, al fondo.
Lunes día 22 de junio. Salida muy temprano hacia el Parque Nacional de Amboseli, como ocurrió el día anterior, en el trayecto unas jirafas alimentándose de hojas de las copas de los árboles. Una vez dentro del Parque, una manada de facóqueros pastando en la sabana (me recuerda al personaje de Pumba, de la película el Rey León). También, un poco más adelante, un grupo de gacelas Thomson alimentándose y moviéndose a un lado del camino térreo y polvoriento. Nos adentramos en el interior y avistamos una pareja de avestruz en la extensa llanura, destaca el blanco y negro brillante del macho, mientras que la hembra presenta tonos más apagados de color grisáceo. Se detuvo el vehículo todoterreno, con equipamiento típico de safari (techos desplegados y elevados ideados para la observación) , tomamos los prismáticos para acercar la imagen y apreciar mejor las características de su plumaje, altas patas y largo cuello; se trata del ave más grande que existe en la actualidad.
Proseguimos la ruta en dirección al gran lago del Parque en busca del rey de la sabana, al que divisamos avanzando entre los juncos, y más tarde tumbarse en la maleza. Parada instantánea, manejo de prismáticos y observación de un buen ejemplar de león macho con melena negra (oscura), si bien se hallaba distante.
Tras varias vueltas por el entorno lacustre, de extensos pastizales y juncales verdes, detuvo el vehículo el guía en medio del camino y comenzó a emitir sonidos de reclamo (suaves aullidos)






























































































