lunes, 6 de julio de 2026

SAFARI FOTOGRÁFICO

 KENIA: AMBOSELI-LAGO NAIBASA-MASAIMARA. 

Viaje en avión desde Madrid a Nairobi con escala en Doha. Un trayecto largo de siete horas y media, aproximadamente, con desayuno y, más adelante, un picnic de mediodía; mientras tanto, el visionado de algunos documentales de naturaleza como entretenimiento. El aeropuerto de Doha impresiona por su modernidad y lujo de los escaparates de las tiendas. Y lo más llamativo, su oso amarillo gigante, peluche icónico del aeropuerto. Tras el transfers, despegue del avión de las aerolíneas "QATAR" con destino a Nairobi sobrevolando el golfo arábigo, en las proximidades al estrecho de Ormuz en plena crisis; pero viró la aeronave para cruzar la península arábiga y dirigirse al Continente Africano.  Mientras tanto, trayecto  de unas 6 horas con picnic típico y sesión de cine en pantalla pequeña, acompañado de alguna cabezada somnolienta. Llegada en la noche del sábado día 20 al aeropuerto de Nairobi, donde nos esperaba el guía y  traslado al hotel para dormir. 

Domingo día 21. Desayuno y salida hacia el alojamiento, en el Lodge Amboseli, por la autopista Nairobi-Bombasa, y después carretera de doble sentido. La conducción a cargo del guía, en todoterreno 4x4,  complicada y peligrosa, con adelantamientos y maniobras a veces temerarias, con un código de conducción propio del país, por poner un ejemplo: la línea continua solo sirve para seperar carriles, por lo que si viene una moto de frente ha de desviarse al arcén, y pese a que se divise un vehículo en sentido contrario, confiado en la potencia del motor, se inicia maniobra de adelantamiento y se busca hueco entre camiones.  Una auténtica locura, se aconseja a los occidentales evitar conducir, pues resulta una odisea con final incierto. 

Tras unas seis horas de viaje, atravesando territorios Masai de paisajes de sabana africana, llegamos a la hora del almuerzo al Campamento Lodge Praro Amboseli, en el interior del Parque Nacional, en plena la sabana. Cuenta con numerosas cabañas bien equipadas, piscina, restaurante, cafetería, zona recreativa con bancos alrededor del fuego nocturno... Buena comida y estupendo servicio. 

Tras el almuerzo, una hora de descanso y montados en el todoterreno pusimos rumbo, por la tarde, a la Reserva del Parque Nacional de Amboseli.  En el trayecto tomamos fotos de jirafas y cebras deambulando a un lado y a otro del camino. En la entrada, mientras el guía gestionaba los tikes correspondientes de la visita, mujeres de la tribu Masai rodeaban el vehículo para ofrecer artículos de regalo, que resultaba un tanto agobiante.  

Una vez dentro del recinto, encontramos una manada muy numerosa de babuinos de pelo en tonos verdosos, entre ellos, una hembra con su cría cargada a la espalda, sobre el lomo. Más adelante, antílopes mezclados con ñus y cebras. Por cierto, el vehículo estaba preparado con cuatro plazas de turistas, más el conductor, pero en esta ocasión y durante el resto del viaje sólo íbamos dos, mi mujer y yo; por lo que la relación con el conductor-guía era muy cercana y amistosa, facilitandonos mucho las observaciones y dándonos toda la información precisa, que requería cada momento. 

Tuvimos la suerte de contemplar desde la distancia la grandiosa silueta del icónico Kilimanjaro, que se elevaba imponente hasta tocar en la engañosa perspectiva el talón azul del cielo. Destacaba la "gorra" de nieve que cubría sus altas cumbres. Fascinados por las vistas, grabada su imagen en nuestras retina, tomamos varias fotos de lo que estábamos presenciando para el recuerdo. 

Nos impresiona el brillante colorido de las Coronadas, unas aves, del tipo de las gallináceas, que poseen una hermosa corona de vistosas plumas en lugar de cresta.

En el atardecer, nos acercamos a una zona húmeda de altos pastos verdes por donde deambulan y desfilan las manadas de elefantes. Se trata de uno de los mejores lugares para ver de cerca a los distintos ejemplares de elefantes: adultos (distinguir a los machos de las hembras),  jóvenes y  crías. Estuvimos un largo rato disfrutando de la escena, como la secuencia de la madre amamantando a su cría, y alimentándose de la denominada hierba elefante (pasto verde)

De regreso al Lodge Praro Amboseli, en el camino, volvimos a observar distintos animales de la sabana.

Tras la ducha y cena, optamos por pasear por el interior del recinto, delimitado con valla electrificada para evitar que se adentren animales salvajes del entorno. Mientras paseábamos, fuimos sorprendidos por la presencia de una pareja de elefantes adultos que se hallaban al otro lado de la valla, a escasos metros, e inmediatamente aprovechamos para sacarnos unas fotos con ellos en segundo plano, al fondo.

Lunes día 22 de junio.  Salida muy temprano hacia el Parque Nacional de Amboseli, como ocurrió el día anterior, en el trayecto unas jirafas alimentándose de hojas de las copas del árbol más icónico de la sabana africana: la acacia paraguas.  Una vez dentro del Parque, una manada de facóqueros pastando en la sabana (me recuerda al personaje de Pumba,  de la película el Rey León). También, un poco más adelante, un grupo de gacelas Thomson alimentándose y moviéndose a un lado del camino térreo y polvoriento. Nos adentramos en el interior y avistamos una pareja de avestruz en la extensa llanura, destaca el blanco y negro brillante del macho, mientras que la hembra presenta tonos más apagados de color grisáceo. Se detuvo el vehículo todoterreno, con equipamiento típico de safari (techos desplegados y elevados  ideados para la observación) ,  tomamos los prismáticos para acercar la imagen y apreciar mejor las características de su plumaje, altas patas y largo cuello; se trata del ave más grande que existe en la actualidad. 

Proseguimos la ruta en dirección al gran lago del Parque en busca del rey de la sabana, al que divisamos avanzando entre los juncos, y más tarde tumbarse en la maleza.  Parada instantánea, manejo de prismáticos y  observación de un buen ejemplar de león macho con melena negra (oscura), si bien se hallaba distante. 

Tras varias vueltas por el entorno lacustre, de extensos pastizales y juncales verdes,  detuvo el vehículo el guía en medio del camino y comenzó a emitir sonidos guturales de reclamo (suaves). Pasados unos minutos, mientras permanecíamos quietos y en silencio, tuvo lugar uno de los episodios más tiernos y maravillosos del viaje: lentamente fueron saliendo tres bonitos cachorros de león, uno tras otros, a una pequeña zona despejada de maleza, por lo que pudimos disfrutar de su presencia a escasos metros, fueron momentos plenos de emoción y belleza, un pasaje de nuestras vidas que resultará inolvidable y unas imágenes que por la ternura y cercanía que desprendían se erigen en  icono del safari fotográfico ( para mí, elevado al "toc-1"). En un principio, estuvimos solos frente a los cachorros, intercambiándonos miradas con ellos, resultó una vivencia sublime e indescriptible, un hermoso regalo de la naturaleza salvaje; sin embargo, en esta ocasión, plasmada de ternura.

Atravesamos una llanura lacustre, de humedales con frondosa vegetación de herbáceas, por caminos anegados de barro y agua, donde se habían abierto canales artificiales para dar salida al agua embalsada en los bajos, y poder así posibilitar  el tránsito de vehículos.  En el trayecto pudimos observar distintas aves acuáticas, como la garza real e imperial, garcetas, etcétera. 

Finalizada la visita matutina al Parque Nacional de Amboseli, viaje por carretera hacia el Lago Naivasha donde teníamos el alojamiento en Lk. Naivasha Simba Lodge. La carretera asciende y discurre entre las verdes laderas del valle del Rift, para después emprender el descenso al fondo del valle donde se ubican los grandes lagos, entre ellos, el Naivasha. En la ruta paradas para el descanso, compras de souvenirs y almuerzo a mediodía.  Llegamos a última hora de la tarde y una vez instalados en nuestro bungalows, salida y paseo por las instalaciones del recinto donde encontramos un grupo de cebras pastando en la pradera.  Más adelante, nos acercamos a las orillas del Lago Naivasha donde se hallaban varios hipopótamos comiendo y nadando. Tomamos varias fotos a la puesta del sol y, después, nos dirigimos al restaurante para la cena.

Martes día 23. Paseo en barca tradicional por el Lago Naivasha gobernada por un patrón nativo. La excursión rodeaba una pequeña isla donde se rodó gran parte de la película "Memorias de África". En lo alto de la colina se divisa la casa-mansión elegida como escenario para simular  la vivienda de la Granja de Karen Blixen en África.   

Nada más salir avistamos un gran pelícano blanco con su abultado pico amarillento, sobre un tronco podrido en medio del agua. A medida que nos alejábamos del embarcadero íbamos observando numerosas aves acuáticas. Destaca la presencia de varias parejas de águilas pescadoras, una de ellas se lanzó en vuelo a por un pez y obtuvo una exitosa captura.  La secuencia, que fue grabada, resultó impactante, de gran atractivo, digna de una escena propia de un documental de la naturaleza.  En el recorrido, circundamos las orillas de la isleta observando la numerosa y rica avifauna de los alrededores, que se halla a salvo de grandes depredadores; por lo que al estar aislados, sin aparentes peligros, los antílopes campan a sus anchas. Tomamos varias fotografías durante el recorrido en una mañana soleada y sin apenas viento. 

A continuación, almuerzo, recogida de maletas y viaje hacia Masái Mara por el valle del Rift pasando por Narok, capital Masái.  En el trayecto observamos a los ganaderos masái, con su vestimenta típica de colores rojos, arreando a sus rebaños, de reses de vacuno, base principal de su economía. La carretera atraviesa varias localidades y a ambos lados de la calzada se alinean los puestos de ventas de productos locales, sobre todo agrícolas. Realizamos algunas paradas en el trayecto en centros comerciales que disponían de vigilancia, dotados de restaurante, o cafetería, y souvenirs (los artículos trabajados en madera, como el ébano, presentan una cuidada elaboración artística). 

A primera hora de la tarde visitamos una aldea Masái, con cariñosa y vistosa bienvenida de sus habitantes.  Nos agasajaron con una tradicional danza guerrera en la que fuimos invitados a participar, hombres por un lado y mujeres por otro.  En nuestros días, dicha danza marca el paso a la condición de adulto y el poder tomar esposa. En el pasado, debían superar la prueba establecida por la tribu de los masái, según la cual, debían abandonar la aldea y adentrarse en la selva para la caza de un león.  Una vez conseguido,  se adquiría la condición de adulto y se le consideraba apto para tomar una mujer. 

A continuación, cruzamos su puerta de entrada y pasamos al interior de la aldea, una amplia explanada, a modo de plaza, rodeada de cabañas en círculo. Asistimos a una demostración de la obtención del fuego con herramientas rudimentarias artesanales a la usanza primitiva (madera, yesca y fricción accionada por el hombre). Mientras tanto, las mujeres sentadas a la sombra frente a sus cabañas tejen distintos enseres rodeadas de niños. 

El jefe de la tribu nos invitó a entrar en una de las cabañas: puerta, estrecho y pequeño corredor, salón-cocina circular, un óculo (ventanuco),  estancia diminuta abierta a ambos lados (dormitorios) del salón. La vivienda, de reducidas dimensiones, transmite sensación de agobio y modestia extrema. Vista la cabaña desde el exterior, la construcción tiene forma cónica, consta de una empalizada recubierta de barro por ambas caras y con una cubierta de ramas  compactadas recubiertas de barro. La aldea se halla rodeada y protegida por una barrera vegetal de árboles, arbustos y espinos. Seguidamente, visitamos los puestos/expositores con los productos artesanales (souvenirs) elaborados por ellos que se hallan a la venta; artículos de regalo (pulseras, collares, pendientes, pañuelos, bastones...).

Finalizada la visita a la aldea masái, pusimos rumbo al Lodge Mara Kimana Camp. Cuando nos aproximabamos al campamento, situado en medio de la selva rodeado de valla de protección electrificada, nos sobresaltó enormemente la presencia de un gran leopardo macho, que cruzó lentamente por delante del todoterreno. Dicho suceso alarmó bastante a nuestro conductor, que inmediatamente dio aviso a los masái de los alrededores para prevenirles de su presencia (el conductor nos contaba que es el animal más peligroso para los habitantes de la zona, pues es feroz, sigiloso y traicionero). Llegamos por fin al Lodge, un vigilante nos abrió las puertas del recinto vallado y nos adentrarnos hacia el interior donde se hallaba la recepción. Después, nos instalamos en la cabaña asignada, una ducha, y mientras tomábamos un té en la terraza avistamos como correteaban por las copas de los árboles varios babuinos de cara negra, de pequeño tamaño y muy juguetones. Antes de la cena, dimos una vuelta por el recinto cubierto de frondosos árboles, con puentecitos de madera, un arroyo con bastante caudal, jardín, piscina... Finalizada la cena nos retiramos a nuestra cabaña. A media noche, mientras dormíamos,  unos aullidos nos despertaron, nos preguntamos sobre la procedencia y el animal que los emitía; y llegamos a la conclusión de que se trataba  de aullidos de hienas que rondaban por los alrededores.  Asimismo, por encima de la cubierta de lona de la cabaña saltaban y deambulaban los babuinos de caras negras, animales de pequeño tamaño, muy ágiles y activos. 

Miércoles día 24. El día más esperado, el día grande había llegado: visitaremos el PARQUE NACIONAL DE MASÁI-MARA en Kenia. Los Parques MASÁI-MARA (Kenia) y SERENGUETI (Tanzania) han sido declarados Patrimonio de la Humanidad, por el altísimo valor natural que atesora. Un rico ecosistema repleto de vida salvaje: millones de ungulados, miles de leones, centenares de leopardos y guepardos, numerosas especies de aves, etcétera. 

Un desayuno temprano, recogida del picnic para el almuerzo en la selva, prismáticos preparados, cremas solares, agua... Y en marcha.  Llegamos a la puerta de acceso y, tras la gestión de los tikes de entrada, nos adentramos en el todoterreno 4x4  en el interior de la Reserva.  

En primer lugar, lo primero que avistamos fue una familia de elefantes pastando tranquilamente en un rodal de altas hierbas verdes, dándose un buen banquete. Más adelante, manadas de antílopes desplazándose en la llanura; sin embargo, tras la visita al Parque de Amboseli, no resultaba sorpresivo y no despertaba nuestra atención. 

Desde la lejanía observamos que varios vehículos se agrupaban en torno a un montículo, por lo que nos dirigimos al lugar, donde posaba radiante en lo más alto una hembra de leopardo. Nos acomodamos en el vehículo para la perfecta visión, pertrechos de cámaras y prismáticos, llega el momento de disfrutar de la contemplación sin pestañear.

Prosegimos la aventura hacia el interior en busca de  nuevos avistamientos y nos detuvimos al lado de un grupo de gacelas thomson que se hallaban descansando; me dirigí al guía solicitándole que me permitiera bajar un momento del vehículo para posar junto a las gacelas, quien accedió.  Al instante, cuando bajé, se asustaron y salieron huyendo (circunstancia que es poco habitual, pues suelen ignorar la presencia humana, según nos comentó el conductor); alcé la vista mirando al otro lado del regato y observé una cabeza que sobresalía de entre las herbáceas secas, avisé al guía, quien me gritó que subiera rápido al todoterreno, pues se trataba de un leopardo al acecho.  Fuimos tras él, se trataba de una hembra en acción de caza, que caminaba sigiloso tras el rastro de las gacelas sin perderlas de vista, ignorando por completo a los vehículos que seguían tras él.  Durante varios minutos le tuvimos en el objetivo de nuestras cámaras y retinas, por lo que tuvimos tiempo de sobra, y excelentes condiciones, para las fotos y la observación placentera.

Finalizado el grato episodio, continuamos circulando por los caminos y atajos de la selva africana en busca de nuevas aventuras. En esta ocasión, por una planicie teñida de negro que había sido quemada de manera voluntaria y controlada, cuya finalidad es que los brotes verdes crezcan y sirvan de alimento a las grandes manadas de ñus y cebras procedentes de la migración estacional del Serengueti, a punto de de comenzar (tiene lugar en los meses de julio y agosto atravesando el río Mara, que marca la divisoria de ambos Parques Nacionales en  varios puntos). Mientras tanto, los brotes verdes que despuntan sirven de alimento a distintas especies de ungulados.  Avistamos una pareja de facóqueros en medio de la extensa superficie quemada (fotos). Y también, encaramados en lo alto de la copa verde de un árbol que ha sobrevivido, una pareja de buitres inmóviles (fotos). Nos bajamos del todoterreno unos minutos a estirar las piernas y tomar unas fotos de nuestra presencia en medio de la sabana, siempre cerca del coche y prestando mucha atención, a un lado del camino la superficie quemada y al otro la extensa planicie amarillenta cubierta de altas gramíneas (pastizales).

Más adelante, debajo de un arbusto, tumbado a la sombra encontramos un buen ejemplar de guepardo macho, que en su rostro destacan "las lágrimas", así se conocen las manchas negras que cuelgan de sus ojos. Las manchas marrones de su pelaje se estampan en la piel y  embellecen la bonita estampa de este estético felino (según información, el más veloz de los animales en tierra, puede alcanzar hasta los 120 km/h en distancias cortas).

No muy lejos, se halla acostada y escondida entre las altas hierbas una jovencita gacela cuya mirada infunde ternura y dulzura. Desde la distancia, nuestros sentimientos son de protección y amparo hacia lo que consideramos la fragilidad de un bambi solitario.

 A continuación, nuestro guía recibe información a través de su walkie talkie de la localización de una leona que acababa de cazar  una cebra. Una rápida maniobra y  en dirección hacia el nuevo objetivo, atravesando la cubierta vegetal de la sabana en "conducción rally", con fuerte balanceo y botes. Al llegar, varios vehículos jeep con turistas merodeaban por el lugar; nuestro conductor viró y, lo primero que vimos, fue una cebra adulta tendida en el suelo,  destripada y con heridas sangrantes en los cuartos traseros (resultado de una acción de caza sobrecogedora). Continuamos siguiendo las huellas dejadas sobre el pastizal y alcanzamos a la cazadora que caminaba jadeante, con el morro ensangrentado y apoyando las zarpas de sus musculosas patas sobre el firme de la senda.  Minutos más tarde, encontramos a la feroz leona tumbada descansando en la sombra de un árbol. Tomamos varias fotos de la asombrosa e impactante secuencia. 

Entre los juncos, bajo un arbusto, descansa recostado un imponente leopardo macho, destacan radiantes sus manchas negras con forma de rosetas sobre el amarillo blanquecino del pelaje. Evitamos molestarle y continuamos la ruta.

Y llegó otro de los momentos más impactantes. Bajo un árbol, encontramos durmiendo al rey de la selva, un imponente macho de poblada y larga melena, yace al  lado sin vida su  presa, un  pequeña de búfalo 

 






 













miércoles, 17 de junio de 2026

TOLEDO MEDIEVAL:FOTOS

 


CASTILLO DE SAN SERVANDO: FOTOS DE TOLEDO. 


En lo alto de un montículo rocoso y rodeado por el río Tajo con
forma de ballesta se ubica la Toledo Medieval. 


Las vistas desde el Castillo de San Servando son espectaculares (donde el rey Alfonso X "El Sabio" impulsor de las Tablas Astronómicas tuvo su corte).

REPORTAJE FOTOGRÁFICO 
























domingo, 7 de junio de 2026

Baelo Claudia&Tarifa

 


BAELO CLAUDIA. PLAYA  BOLONIA. TARIFA.

El Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia situado en la ensenada de Bolonia, orilla norte del


estrecho de Gibraltar, tras las excavaciones y obras de remodelación, se muestra esplendoroso. Son los restos arqueológicos de la ciudad romana de Baelo Claudia datada a finales del siglo II a.C., alcanzando su máximo
auge en época imperial; siendo elevada al estatus de municipio por el
emperador Claudio, de ahí el sobrenombre que recibe. 

Sus orígenes

responden a la riqueza pesquera de sus aguas, especialmente ligada al atún, y
a su situación estratégica, lo que propició el desarrollo de la industria
pesquera del Salazón, la principal fuente económica. 

El conjunto

urbano romano sacado a la luz es uno de los más completos de la península ibérica, con
edificaciones monumentales de gran interés: el foro, la basílica, el mercado, los templos, el teatro, la factoría de salazón...Y
enmarcado en un paisaje natural de extraordinaria belleza: Parque Natural del Estrecho de Gibraltar. 

El itinerario marcado del recorrido:


Acueducto oriental extramuros, ubicación de la muralla oriental, puerta Carteia, decumanus maximus, cardus maximus,  



 factoría de salazón,                                             el mercado,  

la basílica, con sus columnas y estatua de Trajano,


las tiendas, la puerta de Gades, las termas, 



el espectacular teatro (bien restaurado, con muros pétreos y

bóvedas originales),




templos de Juno-Júpiter-Minerva, templo de Isis. 

El mirador nos ofrece unas

vistas espectaculares del conjunto arqueológico, al

fondo la playa de Bolonia y el Océano Atlántico. 

En las

inmediaciones se ubica el Museo con importantes piezas halladas (se encontraba cerrado).


Desde el exterior del recinto se accede a la
maravillosa Playa de Bolonia, referenciada como una de las más bonitas de
Europa, por su ubicación privilegiada en una ensenada (protección, por finas arenas doradas, su impresionante duna, la calidad de sus aguas (limpias, cristalinas, azul turquesa y océano radiante). Es un privilegio pasear descalzos por sus playa, chapotear en la orilla y disfrutar de un baño refrescante.

La ciudad de Tarifa, con sus privilegiada situación estratégica el centro del Estrecho de Gibraltar, ha sido desde muy antiguo,

históricamente, un emplazamiento de gran valor militar, comercial, marítimo...; y, en los últimos tiempos, turístico, muy ligado al ocio y deporte (surf, wind-surf,  kitesurf, wing-foil)


 

La playa de Los Lances es ideal para la práctica de las actividades deportivas y recreativas ligadas al viento y al mar. En este sentido, Tarifa es conocida como la "meca del viento". 

El dique espigón une el casco urbano con la isla marca la divisoria del Mar Mediterráneo y del Océano Atlántico.  Punto de encuentro de dos mares. 

Desde esta posición, se obtienen magníficas vistas de

los espectaculares saltos de kitesurf empujados por los fuertes vientos de Levante.


Tomamos fotos de varios de los monumentos más emblemáticos de la ciudad:


. Puerta de Jerez: puerta andalusí de acceso al Casco urbano amurallado. 


.Castillo de Guzmán el Bueno: fortaleza árabe de la etapa califal. Mandada construir por Abderramán III en el siglo X.


Tras la toma cristiana de la ciudad por el Rey Castellano Sancho lV en 1292, destaca la gesta heroica del alcaide de la fortaleza Alonso Pérez de Guzmán.  En la Avenida de la Alameda se levanta una estatua en honor a Guzmán el Bueno. 


. Castillo de Santa Catalina. Fortaleza militar de estilo neogótico para la vigilancia y defensa costera. Construido a principios del siglo XX. 



.Faro de la Isla de las Palomas. El punto más meridional del continente europeo situado en la fortificación militar de la isla de las Palomas ( isla conectada a la península mediante un espigón, que marca la línea divisoria del Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico).  



.Escultura de Sancho IV El Bravo (bronce).

. Escultura al Atún. Homenaje a la tradicional pesca de la almadraba, pilar económico de la zona del Estrecho. 

 REPORTAJE FOTOGRÁFICO..