VIAJE A GRAN CANARIA
Nos alojamos al suroeste de la Isla de Gran Canaria, situada en el océano atlántico, forma parte del archipiélago de las Islas Canarias, próximo al trópico de Cáncer, cerca de la costa africana, con climas muy diferentes: al sur de la isla el clima es cálido y seco con vegetación aclimatada a la aridez y al sol; en el norte predomina el clima húmedo y fresco con vegetación más frondosa y verde, como los tilos; y, en el interior, altitudes mediana, la palmera canaria en los barrancos húmedos, mientras que en el entorno del
macizo central, clima de montaña más frío, lluvioso y nieblas, con bosques de pino canario.La terraza del hotel disponía de unas maravillosas vistas del océano y de la costa atlántica, con la atractiva variedad de colores que presentaba según el pasar del día. Todo ello complementado con los barcos pesqueros al amanecer del día, los barcos veleros navegando al mediodía, los lujosos yates en la tarde y las barquitas de pesca con lucecitas en la noche.
Por otro lado, asistimos a puestas de sol espectaculares, alguna de ellas, contemplando el perfil piramidal del majestuoso Teide al fondo de poniente. Por tanto, disfrutamos mucho con el emplazamiento: nos sonrió la suerte.
Al día siguiente, segundo día, recorrido por el hotel recogiendo información, paseando, charlando, conociendo a gente; y por la tarde, un baño en la coqueta playa de Anfi del Mar, con sus aguas tranquilas, transparentes en su orilla,
turquesas en medianías y azulonas en la lejanía; destacando, como peculiaridad, la suavidad de las blancas arenas traídas del Caribe. Tiene forma de concha y rodeada de un gran complejo turístico; no obstante, en la fecha que viajamos se estaba bien, se podría calificar como estancia cómoda. Al lado, una bonita isleta con forma de corazón, que invita a pasear.
En la noche, desde la terraza, resulta interesante alzar la vista para observar las estrellas e identificar algunas de ellas. También se divisa las edificaciones y espigón iluminados de Puerto Rico.
El tercer día, tomamos el coche de alquiler y pusimos rumbo a La Cruz de Tejeda, en el centro de la isla, Macizo Central, a una altitud de 1560 m, por carreteras estrechas y sinuosas de montaña; por algunos de sus complicados tramos discurre el célebre Rally de Gran Canaria. Mientras circulábamos, con prudencia y cierta lentitud, dadas las condiciones de la vía, fuimos sorprendidos por el fugaz adelantamiento de uno de los coches del rally en prueba de reconocimiento; quedamos atónitos, como petrificados por la temeraria maniobra en plena curva. Repuestos del susto, continuamos ascendiendo hasta alcanzar el mirador de la Caldera de los Marteles, donde ya relajados pudimos disfrutar contemplando la belleza del paraje.
Más adelante, tomamos un corto desvío para visitar la cumbre más elevada de la isla, El Pico de las Nieves, con sus 1.949 m, desde dónde se puede divisar distintos puntos de la isla en derredor.
Tomamos unas fotos posando junto al hito que corona la cumbre.
De vuelta a la ruta, nos dirigimos al Parking la Cruz de los Llanos para estacionar el coche.
En la parada de autobús, tomamos
la "guagua" que nos trasladó hasta el inicio de la ruta senderista denominada El Roque del Nublo, monumento natural icónico de la isla de Gran Canaria. Con anterioridad, habíamos realizado la correspondientereserva de la visita, pues cuenta con aforo controlado debido a la afluencia de público y está declarado Reserva Natural. Iniciamos la ruta a la hora prevista, las doce del mediodía, por una senda ancha empedrada, en uno de sus márgenes se ha colocado un reloj solar (reloj de luz). Proliferan las plantas con sus flores abiertas multicolores, de especies endémicas sobre suelos de origen volcánico. Avanzamos por la vía acondicionada y bien señalizada, más adelante, cambia el firme tornándose en tierra que discurre entre altos pinos.
Según se asciende y aumenta la altitud la vegetación va cambiando, pero las bellas vistas y emociones "en crescendo".
Desde la lejanía se divisa el Roque Fraile, posicionado en primer lugar, y más allá, sobre un podio rocoso más elevado, el Roque Nublo, un monumento natural emblemático de la Isla. El último tramo de la ruta, el sendero se estrecha y empina; a su vez, hace mella la fatiga, por lo que conviene hidratarse y tomarse un breve descanso, mientras nos recreamos con las hermosas vistas del entorno. Alcanzamos la planicie rocosa que sustenta, y sobre el que se eleva, el majestuoso Roque Nublo, un monolito volcánico de gran tamaño que se eleva solitaria desafiando a la tracción de la gravedad terrestre e implorando al divino cielo. La llegada a la base del Roque, rodearla y tocarla, suscita sensaciones y emociones placenteras, gratificantes, llenas de gozo y alegría (Eureka!! Eureka!! Estoy en la cumbre mirando, tocando y admirando al "Totem" sagrado del pueblo Guanche). El nombre de Roque Nublo responde dos acepciones, por un lado, en castellano a "nublado" debido a las condiciones atmosféricas de bruma-niebla-nubes en las que frecuentemente se halla envuelto; y por otro, el término guanche nublo deriva de "nubro", que significaría risco-roca. Se ubica en el término municipal de Tejera y se trata de un monolito volcánico de 80 m de altura, cuya silueta destaca en solitario y se divisa desde la lejanía a grandes distancias.
Desde las alturas, se obtienen vistas espectaculares de los alrededores.
De regreso al parking, finalizada la ruta, rumbo al Parador Cruz de Tejeda por la carretera GC-150. Tras corto recorrido, realizamos una corta parada en el Mirador Degollada de Becerra para contemplar el atractivo paisaje que se abre alrededor en días despejados: Roque Nublo, Roque Bentayga, Tejada y, al fondo, el Teide en la isla de Tenerife.
La llegada a la meta del recorrido en coche fue el broche de oro a una ruta plagada de paisajes de gran belleza, y a su vez un alivio, pues la carretera requiere pericia y prudencia. El alojamiento en el Parador Cruz de Tejeda es un regalo para el bienestar del cuerpo y del alma, situado a 1.560 m de altitud, ofrece una de las vistas más espectaculares de esta comarca montañosa, con sus accidentada orografía conformada por la impresionante Caldera Volcánica de Tejeda, con sus elevados diques laterales y la profunda depresión central, inclinadas laderas, profundos barrancos y los icónicos roques que despuntan en las cumbres: El Roque Nublo y el Roque Bentayga. Y en días despejados, a modo de telón de fondo, se divisan las aguas azules del atlántico y la isla de Tenerife con el Teide. Tras las fuertes lluvias caídas en los últimos días, la vegetación se muestra radiante y exuberante: las herbáceas acolchan los suelos en tonos verdes, arbustos como retamas y escobones proliferan en medianias de las laderas, y los bosques de pinos en las alturas. Podría decirse, que asistimos a una oda de la belleza del paisaje creada por la naturaleza isleña. Al fondo de la depresión, en la hondonada los pueblecitos blancos de Tejeda y Artenara, y el trazado serpenteante de las carreteras.
Emoción a raudales cuando al instalarme en la habitación salgo a la terraza y contemplo toda la hermosura plasmada en el precioso cuadro dibujado por la mano de la naturaleza: un escenario de intrincada ortografía de valles profundos, hondos barrancos, laderas en pendientes y puntales de roques (destaca, en primer término, el Roque Bentayga) revestidos con el telón de fondo "verde que te quiero verde". Un cuadro paisajista deslumbrante, que te atrapa y mantiene la mirada sin parpadeo distractor (fascinado en la contemplación y emocionado, todo aquello que alcanzaban a ver mi ojos me atrapaba y me impedía apartar la mirada, sin pausa en el gozar).
En la cafetería, situada en una sala acristalada con vistas espectaculares de la accidentada orografía del entorno, un vergel que tapiza de brillante verdor las laderas y barrancos que se abren a nuestros pies, tomamos unas tapas típicas de la gastronomía isleña: las "papas arrugás con mojo picón" y tabla de quesos canarios.
Por la tarde, realizamos una reserva en el Spa, que cuenta con una espectacular piscina colgada en un entorno paisajistico grandioso. El baño al aire libre, con bajas temperaturas reinantes, en aguas templadas, resultó muy agradable. La piscina se convierte en un extraordinario mirador de toda la maravilla que le rodea; asemejanza de paisajes idealizamos de lejanos lugares de ensueño, como la Comarca del Hobbit, o bien, de las verdes islas Azores. Tomamos varias fotos de aquello que captaban nuestras miradas: un paisaje accidentado, revestido de verde, de gran belleza y que emociona.
Desde la terraza de la habitación contemplamos una recreación del célebre cuadro impresionista "La noche estrellada", unas vistas del cielo con sus astros brillantes y con el añadido terrestre configurado por el perfil de la cumbre montañesa coronada por la reconocible silueta del Roque Nublo en lo más alto (las fotos que se adjuntan no hacen justicia a la sublime belleza que captan nuestros ojos). Con esta bella imagen impresa en nuestras retinas nos fuimos a la cama, como preparatorio de un dormir relajado y calmo. En el recuerdo quedará siempre este maravilloso día de atractiva aventura y gozosas vivencias...
Al día siguiente, cuarto día de nuestra estancia, bajamos en coche al pintoresco pueblo de Tejeda, rodeado de montañas, que está considerado como uno de los más bonitos de Gran Canaria y de España. Sus casas se disponen en niveles escalonados y, asentadas en la ladera, se descuelgan hacia la hondonada del barranco. Tras estacionar el vehículo, resulta grato pasear por sus calles, ornamentadas de flores en macetones y balcones, algunas de ellas muy empinadas y con vistas espectaculares del Roque Nublo y Roque Bentayga, cuyo nombre aparece en numerosos rótulos de paredes y frontales, así cómo en paneles informativos y comerciales. Atención especial en la contemplación de las fachadas de los edificios de Casa Consistorial e Iglesia Parroquial (estilo ecléctico, destacan sus dos altas torres campanario que enmarcan la portada. Resulta interesante la visita al interior de la iglesia, de planta basilical con tres naves. Los palacetes y casonas cuentan con materiales de construcción tradicionales, combinando la piedra labrada de cantaría con el mortero blanco, dotando al casco urbano de una estética característica de pueblo blanco de la isla.
Tras abandonar la bella localidad, emprendemos la lenta circulación por la complicada carretera de continuas subidas y bajadas, que se enrosca en las laderas del macizo montañoso, con numerosas paradas en los miradores para disfrutar de las preciosas vistas que nos ofrece el trazado del recorrido. Tomamos fotos en distintos puntos, alguno de ellos avistando el abigarrado palmeral que puebla el fondo del barranco, como el célebre Barranco de Fataga (el "Valle de las Mil Palmeras").
De camino a Maspalomas, resulta interesante hacer parada en el Mirador Astronómico "La Degollada de las Yeguas", que ofrece una bonitas vistas panorámicas del profundo y largo Barranco de Fataga, con escarpadas laderas, donde se cuelan los colores rojizos en la cubierta verde de la vegetación, siendo conocido como el "Gran Cañón" de la isla. Mirando hacia el Sur, se divisa en el horizonte el mar oceánico y la franja costera con las Dunas de Maspalomas, por delante, las edificaciones de la población. En derredor, hacia el interior la orografía paisajística conformada por la Caldera de Taburiente.
La carretera GC-60 conduce en a la localidad de Maspalomas. Resulta interesante el paseo por la afamada Playa del Inglés ( mejor cuando se muestre solitaria) y, más aún, la visita a la Reserva Natural de Las Dunas de Maspalomas. En primer lugar, la Playa del Inglés, destaca como una de sus principales características, la extensa franja de arena, la amplitud de la misma y la masiva concurrencia turística de bañistas. En segundo lugar, de manera más reposada y tranquila, el paseo descalzos disfrutando del bello paisaje que conforman las dunas del espacio protegido "Las Dunas de Maspalomas", resulta una gozada, por lo que se erige en visita más que recomendable, más bien se diría que imprescindible. Ha sido catalogada como Reserva Natural Especial, por su valor ecológico. Este espacio único, de paisaje protegido, pues alberga una rica biodiversidad faunística y vegetal, cuenta con un extenso campo de dunas, un valioso palmeral y una charca (se adjuntan algunas fotos)...
Cae la tarde y asistimos a una espectacular puesta de sol, que contemplamos desde la terraza de la habitación.
En el amanecer del quinto dia, antes del desayuno, realizamos un ligero repaso de la programación ideada; en esta ocasión, el lugar a visitar es la bonita ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, capital de la isla de Gran Canaria, que comparte la capitalidad de la Comunidad Autónoma con Santa Cruz de Tenerife, se sitúa al noreste de la isla y cuenta con una población aproximada de 380.000 habitantes, siendo la ciudad más poblada del archipiélago Canario. En el corazón de su casco histórico se localizan los barrios de La Vegueta y Triana.
El barrio de La Vegueta constituye el núcleo histórico, y en el mismo se encuentran los edificios religiosos y civiles más importantes, como la Catedral de Santa Ana, el Palacio Episcopal, las Casas Consistoriales, la Casa-Museo de Colón...., junto con Palacios y Casonas nobles de la arquitectura monumental.
En la Plaza Mayor 0de Santa Ana se sitúa la Catedral, construida en el siglo XVI, catalogada como Monumento Histórico-Artístico Nacional, su fachada principal presenta un estilo arquitectónico neoclásico (siglo XIX) enmarcada entre dos altas torres campanario; mientras que su interior sigue claramente los cánones del estilo gótico.
El acceso requiere tique y lleva asociado las visitas al Museo Diocesano de Arte Sacro y la subida al corredor que une las torres; éste ofrece unas bonitas vistas del conjunto de la ciudad.
La Casa-Museo de Colón es obra de una profunda y cuidada restauración del edificio concebido para albergar el valioso museo, donde se exponen en distintas salas réplicas de las históricas embarcaciones que se utilizaron en el descubrimiento de América, paneles ilustrativos de las rutas de navegación que se siguieron tanto en el descubrimiento como posteriores viajes al nuevo Continente (ida y regreso), instrumentos de navegación de la época, Globo Terráqueo y Cartografía de aquellos siglos (muy interesantes). Cuenta también con una sala que alberga la exposición "Alma de Nácar. Enconchados, la luz de México", con exhibición de ornamentadas piezas de nácar sobre óleo.
Resulta llamativo el rico artesonado de madera que cubre los techos de las distintas salas, así como los elegantes elementos arquitectónicos de sus patios y fachadas (columnas, arcos, portadas, frontales, balcones y ventanas).
El paseo por calles y plazas, con sus monumentos, esculturas y jardines, despierta la curiosidad y, a su vez, el interés por conocer. Se aconseja transitar por la calle Obispo Codina (estatuas de Los Perros), calle Espíritu Santo, Plaza de El Cortado (escalinata, fuente, balcones, portada), calle Herrería, calle Calvo Sotelo, Plaza de Las Ranas, calle Triana (comercios, restaurantes, bazares, bancos, escultura), Parque San Telmo (Ermita San Telmo, Quiosco de la Música, Arboleda, Busto y el ornamentado Quiosco San Telmo "La Modernista" revestido con colorista azulejería). Se aconseja también, por otro lado, la degustación de platos típicos de la isla en alguno de los restaurantes del barrio.
Más tarde, nos trasladamos a la grandiosa Playa de las Canteras, considerada como una de las mejores playas urbanas. Tiene una longitud aproximada de 3 kilómetros, arenas doradas y temperaturas agradables todo el año. Resulta idónea para el baño, el surf, y el snorkel. Atesora una barrera natural de arrecife, "La Barra", propicia para la vida de numerosas especies marinas. Cuenta con importantes servicios e instalaciones (Cruz Roja, Policía, Socorrismo, WC, Duchas...). El Paseo Marítimo se halla muy bien acondionado, lo que facilita el tránsito peatonal; y, por otro lado, a lo largo del mismo, se han instalado numerosos locales de tiendas de souvenirs, bares, restaurantes...
De vuelta al hotel, realizamos una parada en la localidad de Arguineguín, para visitar el barrio pesquero con las fachadas y paredes bellamente decoradas con barquitos de colores. Desde el Paseo Marítimo del Puerto contemplamos la puesta de sol con los rayos luminosos dorados reflejados en sus aguas, los barcos fondeados y, al fondo en el horizonte del océano la silueta difusa del Teide...
El sexto día en la isla, domingo, teníamos hecha la correspondiente reserva de un viaje submarino, con salida del turístico Puerto de Mogan, conocido como "la Venecia de Canarias". En el Puerto, fondean una gran cantidad de embarcaciones (lujosos yates, veleros, barcos de pesca, catamaranes, lanchas motoras y el submarino turístico "Golden Shark". Tras el acceso de todos los pasajeros a la cubierta, seguidamente se baja al habitáculo interior donde se toma asiento, cada uno situado frente a un ojo de cristal que permite visualizar el fondo marino. Seguidamente, tiene lugar la maniobra de inmersión a cargo de dos pilotos profesionales sentados en la cabina de mando, situada en la cabecera. El submarino va descendiendo progresivamente mientras, a su vez, avanza lentamente. y se aleja del muelle, adentrandose en las aguas del océano. En el recorrido se pueden avistar varios bancos de peces, algunos de colores, que pululan entre los restos de barcos hundidos, también se deja ver alguna morena, que aparece y desaparece. Pasamos por delante del arrecife artificial "La Atlántida" (fragmentos arquitectónicos de fustes de columnas, capiteles, basamentos, escalones, plataformas, muros ...). Se alcanzan profundidades de los fondos marinos cercanas a los 20 metros. Personalmente, encuentro atractivo los monitores y paneles del cuadro de mandos, así como el manejo de los instrumentos mecánicos y electrónicos por parte de los encargados del pilotaje. Finalizada la aventura, cabe calificarse esta novedosa experiencia como atractiva y muy satisfactoria, personalmente he disfrutado, así como la mayoría de los pasajeros, por lo que se refleja en sus rostros y desprenden sus comentarios.
Después de abandonar el submarino amarillo y el muelle, nos acercamos a un Chiringuito instalado en el Puerto, de porte admirable, donde tomamos unos refrescos y un elaborado Cóctel "Mai-Tai", elegantemente presentado. Las vistas desde la mesa son espectaculares: bonita playa, hermosos edificios, aguas limpias con atractivos tonos azules, embarcaciones con sus mástiles alineados, veleros navegando, línea costera con acantilados...
En la zona portuaria se encuentra una pintoresca urbanización de casitas con paredes blancas, balcones, puertas y ventanas coloristas, calles peatonales engalanadas con flores de buganvilias, pequeños canales bajo las edificaciones, puentes azules, arcos revestidos de vegetación, parterres y macetas. En el Paseo Marítimo del Puerto Deportivo y Pesqueros proliferan los restaurantes, las tiendas de souvenirs, cafeterías, terrazas, comercios ... Y los turistas deambulando por las calles tomando fotos. Destaca la armonía y simetría de la arquitectura.
La Playa está situada en un enclave espectacular, una cala de arenas doradas y aguas tranquilas, protegida de los fuertes oleajes por el espigón. Los colores de las aguas presentan una gama de tonalidades que varían según la distancia a la orilla: aguas cristalinas, azul turquesa y azul océano. Desde la lejanía, se nos muestra atractiva y apetecible.
En la tarde del último día nos acercamos a la playa de Anfi del Mar dando un paseo. Luego, tras acomodarnos en la arena, un baño en aguas tranquilas, toma de sol y relax. Punto final.
REPORTAJE FOTOGRÁFICO. .
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de color amarillo.



























































