sábado, 2 de mayo de 2026

GRAN CANARIAS

 VIAJE A GRAN CANARIA 

Nos alojamos al suroeste de la Isla de Gran Canaria, situada en el océano atlántico, forma parte del archipiélago de las Islas Canarias, próximo al trópico de Cáncer, cerca de la costa africana, con climas muy diferentes (al sur de la isla el clima es cálido y seco con vegetación aclimatada a la aridez y el sol; en el norte predomina el clima húmedo y fresco con vegetación más frondosa y verde, como los tilos; y, en el interior, altitudes mediana, la palmera canaria en los barrancos húmedos, mientras que en el entorno del macizo central, clima de montaña más frío, lluvioso y nieblas, con bosques de pino canario. 

La terraza del hotel disponía de unas maravillosas vistas  del océano y de la costa atlántica, con la atractiva variedad de colores que presentaba según el pasar del día.  Todo ello complementado con los barcos pesqueros al amanecer del día, los barcos veleros navegando al mediodía, los lujosos yates en la tarde y las barquitas de pesca con lucecitas en la noche. Por otro lado, asistimos a puestas de sol espectaculares, alguna de ellas, contemplando el perfil piramidal del majestuoso Teide al fondo de poniente. Por tanto, disfrutamos mucho con el emplazamiento: nos sonrió la suerte.

Al día siguiente, segundo día, recorrido por el hotel recogiendo información, paseando, charlando, conociendo a gente; y por la tarde, un baño en la coqueta playa de Anfi del Mar, con sus aguas tranquilas, transparentes en su orilla, turquesas en medianías y azulonas en la lejanía; destacando, como peculiaridad, la suavidad de las blancas arenas traídas del Caribe. Tiene forma de concha y rodeada de un gran complejo turístico; no obstante, en la fecha que viajamos se estaba bien, se podría calificar como estancia cómoda.  Al lado, una bonita isleta con forma de corazón, que invita a pasear.  En la noche, desde la terraza, resulta interesante alzar la vista para observar las estrellas e identificar algunas de ellas. También se divisa las edificaciones y espigón iluminados de Puerto Rico. 

El tercer día, tomamos el coche de alquiler y pusimos rumbo a La Cruz de Tejeda, en el centro de la isla, Macizo Central, a una altitud de 1560 m, por carreteras estrechas y sinuosas de montaña; por algunos de sus complicados tramos discurre el célebre Rally de Gran Canaria. Mientras circulábamos, con prudencia y cierta lentitud, dadas las condiciones de la vía, fuimos sorprendidos por el fugaz adelantamiento de uno de los coches del rally en prueba de reconocimiento; quedamos atónitos, como petrificados por la temeraria maniobra en plena curva. Repuestos del susto, continuamos ascendiendo hasta alcanzar el mirador de la Caldera de Mataleñas, donde ya relajados pudimos disfrutar contemplando la belleza del paraje. Más adelante, tomamos un corto desvío para visitar la cumbre más elevada de la isla, El Pico de las Nieves, con sus 1.949 m, desde dónde se puede divisar distintos puntos de la isla en derredor. Tomamos unas fotos posando junto al hito que corona la cumbre. De vuelta a la ruta, tras no muy largo recorrido, realizamos una corta parada en el Mirador de la Degollada para contemplar el atractivo paisaje que se abría a nuestra mirada.

La llegada a la meta fue el broche de oro a una ruta plagada de paisajes de gran belleza, y a su vez un alivio, pues la carretera requiere pericia y prudencia.  El alojamiento en el Parador Cruz de Tejeda es un regalo para el bienestar del cuerpo y del alma.

Emoción a raudales cuando al instalarme en la habitación salgo a la terraza y contemplo toda la hermosura plasmada en el cuadro artístico dibujado por la mano de la naturaleza: un escenario de valles profundos, hondos barrancos, laderas en pendientes y puntales de roques, revestidos con el telón de fondo "verde que te quiero verde". Un cuadro paisajista deslumbrante, que te atrapa y mantiene la mirada sin parpadeo distractor (y no dejas de mirar, sin descanso en el gozar).